Recorrido: Lineal
Salida: Cilleros
Llegada: Monfortinho
Longitud: 23,32 km.
Tiempo estimado: 6 horas
Dificultad: Fácil
Desnivel Ascenso: 310 m.
Desnivel Descenso: 482 m.
Etapa que conecta Cilleros con la frontera portuguesa. El recorrido transcurre por dehesas, campos de cultivo y suaves colinas, con caminos rurales tranquilos y vistas al río Erjas. La etapa finaliza en la frontera, ofreciendo un punto de encuentro entre la cultura extremeña y portuguesa.
La ruta parte de Cilleros y sale de la población por la Calle de los Molinos, que desemboca —tras un fuerte ascenso por pista cementada— en la carretera que va a Valverde del Fresno. Tras seguirla en ascenso durante 250 metros, el GR 10 la abandona en una cerrada curva, donde toma un ancho y transitado camino que sale hacia la izquierda. El sendero, primero en ascenso y luego en descenso, atraviesa explotaciones de pinos a lo largo de interminables lomas y espléndidos paisajes. A la derecha, en la lejanía, se extienden las tierras de Portugal y, poco a poco, las jaras y los árboles se hacen más presentes. Después de dejar a la izquierda una gran finca, el sendero sigue por un vado de cemento y cruza un arroyo antes de entrar en la reserva de caza de Teso Moreno.
La travesía toma una pista que sale hacia la izquierda en ascenso y entra en una zona de subidas y bajadas continuas, donde los pinos se alternan con los eucaliptos. Los distintos cruces de pistas obligan a prestar atención al recorrido para evitar perder la traza principal. El sendero pasa por delante de un puesto de carabineros abandonado y más allá se dejan a la izquierda las ruinas de una casa fortificada. Ambos anuncian la presencia de la cercana frontera que se encuentra en la orilla opuesta del río Erjas.
Una vez se alcanza el curso fluvial –que no se cruza–, la ruta sí supera el Arroyo Martín Albarrán que en él desemboca y que resulta complicado atravesar en época de lluvia. El sendero continúa paralelo al río Erjas por su margen izquierda. Jaras, alcornoques y una frondosa vegetación de ribera en las orillas, con manchas de chopos y olmos, acompañan al caminante. El camino pasa por las ruinas, casi tapadas por la vegetación, de unas viejas instalaciones de carabineros. Una vez atravesadas una dehesa de alcornoques y una explotación ganadera, con cuidado de no confundir el camino, se llega a la carretera CC-230, que se toma hacia la derecha y se abandona nada más cruzar el puente internacional para descender a la otra orilla del Erjas, ya en Portugal (río Erges). La ruta remonta aguas arriba por una senda durante unos 900 metros, gira a la izquierda a la altura de unas casas habitadas y entra en las Termas de Monfortinho.
• No tiene dificultad técnica relevante, pero hay que prestar atención en los cruces de pistas para no perder la traza principal.
• Hay portones que deben cerrarse a su paso.
• Al final se atraviesa una explotación de ganado bravo: el camino está delimitado, pero conviene extremar la precaución, no salirse de la senda, no molestar a los animales y seguir las indicaciones del ganadero.
• En época de lluvia, el paso del Arroyo Martín Albarrán puede ser complicado.